La literatura hispanofilipina surgió de circunstancias intrínsecamente políticas. Sorprendentemente, la mayoría de literatura filipina publicada en castellano tuvo lugar después de la ocupación española. En este curso, vemos la mayor cantidad de los cuentos y poemas publicados entre los años 1900 y 1941, lo que se considera la edad de oro de la literatura hispanofilipina y encaja con la ocupación estadounidense. Es bien sabido que la mayoría de la población filipina no habla español sino más bien el inglés. Para entender las razones por el aumento de literatura en español durante la gobernanza estadounidense, se debe reconocer la gran diferencia en política sociolingüística que los dos imperios mantenían. En Filipinas (esto no se aplica a Latinoamérica ni el Caribe), los españoles no hicieron una prioridad enseñar el castellano a lxs indígenas. Al llegar a las islas, no había un gobierno unificado. Vivían jefaturas, sultanatos y una variedad de comunidades autónomas con sus propios lenguajes y costumbres. A causa de la enorme cantidad de lenguajes, los españoles no podían seguir el mismo modelo en enseñar el castellano a través de la evangelización como las otras colonias. Para facilitar la cristianización, los frailes eligieron un par de lenguas indígenas para aprender y utilizar durante la conversión cristiana. Simplificando la situación en gran medida, el castellano sencillamente no era una opción práctica. Por lo tanto, sólo se habla español entre la élite, causando que el idioma sea sinónimo de riqueza y poder. En esta línea, lxs escritores de la literatura hispanofilipina eran miembrxs de la clase alta. Al decidir escribir y publicar en castellano, ellxs sabían que sus obras no eran accesibles al ciudadanx ordinarix. De esta manera, no podemos separar la realidad socioeconómica del contenido de esta literatura. Esta rama de la lucha por la independencia era insular y clasista, pero a pesar de todo, es crucial examinarlo como parte de comprender la historia de la colonización en Filipinas.
La aborda a la enseñanza de lenguajes fue diferente para el imperio estadounidense. La educación en inglés era un aspecto necesario para los Estados Unidos, lo que explica por qué se habla inglés como idioma secundario en Filipinas en vez del castellano. Aunque debe clarificar que la capacidad de hablar y escribir el inglés proveía gran ventaja (similar con el castellano como reflexión del estatus socioeconómico y racial) a lxs personas en poder, el objetivo era enseñar el inglés a toda la población como mecanismo de control: estadounidenses sin recibir la ciudadanía y sin la representación.
Ahora, para contestar la pregunta tan esperada: ¿por qué lxs escritores de esta literatura escribieron tras la colonización española? Como ya se puede detectar, el asunto de la lengua reside en la esfera política. Para lxs autores, “el inglés era símbolo de la tiranía del nuevo régimen colonial” (Universidad de Michigan). Abrazaban la presencia e influencia española mientras rechazaban el imperio estadounidense. Estxs escritores promocionan la cultura hispana en Filipinas porque creían que las actitudes españolas ya se volvieron inculcadas en la cultura nacional filipina (Peña).
Hoy en día, casi nadie publica en castellano. Después de la desaparición de El Renacimiento, discutiblemente el periódico bilingüe más popular de tagalo y español, la escritura de obras en castellano se acabó. En este momento, la existencia de la literatura hispanofilipina parece como vestigio de un pasado distante.
El periodismo y el movimiento de propaganda
La literatura hispanofilipina apareció primero en los periódicos y las revistas. En 1872, los sacerdotes Mariano Gomez, Jose Burgos y Jacinto Zamora fundaron el periódico revolucionario La Verdad para defender los derechos de los sacerdotes filipinos que fueron abusados por el clérigo español. Este evento encabezó el movimiento de propaganda que más tarde se convirtió en una gran preocupación al imperio español. En 1888, los filipinos exiliados y algunxs estudiantes en las universidades europeas fundaron un periódico en España para vocalizar el maltrato del pueblo filipino en un ruedo global. Escribieron con la esperanza de inspirar cambios por parte de España y fomentar una relación más cercana entre las dos naciones. Algunos escritores de esta publicación incluían Jose Rizal, Marcelo del Pilar, Graciano López Jaena, Antonio y Juan Luna, y Pedro Paterno. El Renacimiento, fundado en 1901, funcionó como arma del partido nacionalista que luchaba por el autogobierno filipino.
Algunos escritores famosos

Algunxs autores más reconocidxs son Jose Rizal, Jesus Balmori, Fernando Maria Guerrero, Manuel Bernabé, Cecilio Apostol, Adelina Gurrea Monasterios, Claro Recto y Dalmacio Balagtás.
El propósito de la literatura
Muchxs académixs han reflexionado sobre el rol social de la literatura. Superficialmente es arte, pero qué sucede cuando el arte se vuelve político? La literatura hispanofilipina nos ayuda a pensar más profundamente en esta pregunta. La ficción sirve como herramienta muy poderosa para expresar la información que la sociedad no nos permite anunciar abiertamente. Ha inspirado revoluciones e indirectamente se puede utilizar como agente de diplomacia cultural. La literatura hispanofilipina fue empleada como manera de comunicar con el colonizador. En una conversación con la profesora Dra. Mary Louise Pratt de NYU, ella explicó que España inmediatamente pierde la propiedad del castellano al llegar a las colonias. Pensando en esto, ¿cómo podemos reevaluar nuestras conceptualizaciones del activismo literario? ¿Cómo podemos entenderlo como herramienta política especialmente cuando las Filipinas no tenían ninguna representación suya propia?
La literatura en general se puede usar para alentar debates y descentralizar la metrópoli (la metrópoli siendo España). Walter Ong una vez dijo, “It can restore their memory, too. Literacy can be used to reconstruct ourselves the pristine human consciousness which was not literate at all.” Teniendo esto en cuenta, la literatura hispanofilipina da una nueva oportunidad de reformar una identidad según sus propios deseos y voluntad.



